No hay relación con Dios fuera de la gratuidad. A veces cuando necesitamos algo espiritual o una gracia, decimos: "Bueno, voy a ayunar ahora, voy a hacer penitencia, voy a hacer una novena...". Está bien, pero ten cuidado: esto no es para "pagar" la gracia, para "comprar" la gracia; esto es para ampliar tu corazón para que la gracia pueda venir. La gracia es gratuita.
Support the show