En la narrativa de Juan 12:1-11, somos invitados a contemplar una escena profundamente simbólica y reveladora en Betania. Aquí, María, la hermana de Lázaro, realiza un acto de profunda humildad y devoción al ungir los pies de Jesús con un costoso perfume de nardo puro. Este acto, rico en significado espiritual, desata una reflexión más amplia que va más allá del tiempo y el espacio, desafiando nuestras nociones de lo divino y lo mundano, así como de la extravagancia en el amor frente a las acusaciones de desperdicio por parte de Judas Iscariote. Judas argumenta que el valor del perfume debería haberse convertido en ayuda material para los necesitados, planteando así un dilema sobre la expresión adecuada de la devoción y el cuidado hacia el prójimo.