Según narra el Evangelio de San Lucas en el capítulo 2, versículos 41-51, San José, acompañado de María, realiza un viaje significativo a Jerusalén para participar en las festividades de la Pascua, un evento central en la vida religiosa judía. En esta ocasión particular, presentan a Jesús, entonces un joven de 12 años, en un momento clave de su desarrollo espiritual y personal. Este episodio no solo destaca la fidelidad de la Sagrada Familia a las tradiciones y leyes judías, sino que también revela la precoz sabiduría y la profunda conexión de Jesús con su misión divina, evidenciada en su interacción con los maestros en el templo. La preocupación de José y María al buscar a Jesús, perdido y luego encontrado entre los sabios, subraya la humanidad y el cuidado parental que rodearon la infancia de Jesús, ofreciendo una ventana a la vida familiar de aquel que sería conocido como el Salvador del mundo.