Este texto, conocido como el Juicio Final o la Parábola de las Ovejas y los Cabritos, despliega un rico tapiz de enseñanzas morales y espirituales, entrelazando la doctrina cristiana con llamados a la acción moral concreta en nuestro diario vivir.
Este pasaje nos relata cómo, al final de los tiempos, Cristo regresará en su gloria, acompañado de ángeles, para separar a las personas unas de otras, tal como un pastor separa las ovejas de los cabritos. Los criterios para esta separación se basan en actos de misericordia y amor hacia los más necesitados: alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, acoger al extranjero, vestir al desnudo, cuidar al enfermo y visitar al prisionero.