El Evangelio de san Lucas 12, 54-59 nos muestra a un Jesús que habla con firmeza y realismo. Reprocha a quienes saben leer el clima, pero no son capaces de leer el tiempo de Dios. Es una llamada directa a despertar la conciencia: no basta con observar lo que pasa, hay que discernir lo que significa.
Jesús no habla del futuro, sino del presente. Nos dice que los signos están frente a nosotros, pero preferimos ignorarlos.