En esta conocida parábola, en Lucas 15, 1-3.11-32, Jesús expone con claridad algo profundamente humano y actual: nuestra tendencia a juzgar rápidamente, a condenar las decisiones ajenas, olvidando fácilmente que todos, sin excepción, hemos errado alguna vez. El hijo menor busca satisfacción inmediata, abandona el hogar y dilapida su vida en decisiones apresuradas.