31 de mayo de 202
Dios es un Ser “necesitado” del hijo para ser padre y del padre para ser hijo; un Ser que colmado de Amor desbordó su gozo creando el universo, y en él, al ser humano para que experimentara el mismo gozo que Él vivía, hemos sido creados por amor, para ser amados y amar a los demás.
Por eso, Jesús nos recuerda esta realidad: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna”. ¿Bastará esto para satisfacer nuestra aspiración interior? Tal vez no, pues esta experiencia divina la tenemos que experimentar en las personas, en la comunidad.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.
Por tu Pueblo,
para tu Gloria,
siempre tuyo Señor.
Mons. Héctor M. Pérez V.