1º de mayo de 2026
El Hijo de Dios se encarnó en una familia, no como un extraño o una “visita”, sino verdaderamente como el hijo de José y de María.
Bendito san José que, con su trabajo honesto, su fe sencilla y su presencia amorosa, educó a su hijo para que descubriera lo extraordinario que llevaba dentro. Bendito san José que nos enseñó que el trabajo de un padre puede marcar tan fuertemente la identidad de un hijo: Jesús es “el hijo del carpintero”.
Esto me hace reflexionar en todos aquellos padres y madres que llevan un sustento honesto a su casa y con él están marcando la vida de sus hijos; con su trabajo dan identidad, educan a sus hijos en valores tan importantes como la honestidad, la responsabilidad y el amor.
¡El trabajo también es fuente de santificación para ti y para tu familia! No olvides ofrecerlo a Dios para que dé los frutos que está llamado a dar.
Mons. Héctor M. Pérez V.