12 de abril de 2026
Esta semana pudiéramos esforzarnos en ser “Apóstoles de la Paz”. No la paz que surge del “no conflicto”, sino de la Misericordia; no la paz que viene de la serenidad ociosa, sino del trabajo bien realizado; no la paz que viene del hecho que nadie me ha ofendido, que no me he equivocado o que todos han hecho lo que yo quiero, sino la paz que viene de Jesús, de su Presencia y de nuestra Fe.
Hoy, en este domingo pascual, Jesús nos dice: “ven, tócame, siente lo que me ha costado amarte (mis llagas) y cree, no pierdas la paz!
San Juan XXIII y San Juan Pablo II intercedan por nosotros para ser, como ellos: testigos del Resucitado, como Apóstoles de la Paz.
Por tu Pueblo,
para tu Gloria,
siempre tuyo Señor.
Mons. Héctor M. Pérez V.