25 de marzo de 2026
¿A quién le dices tú: “hágase en mí según tu voluntad”? ¿A nadie, a ti, a tu trabajo, a tu cuerpo, a tus pasiones, a tu imagen? María se lo dijo a Dios y Dios habitó por siempre en su corazón y la liberó por siempre.
De esta manera, Dios hizo de su esclava, su Madre, y de su sierva, su Reina. ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre, Jesús!
Te invito a rezar un Padre nuestro y decir con tu corazón abierto a Dios: “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.
Por tu pueblo, para tu Gloria, siempre tuyo Señor.
Mons. Héctor M. Pérez V.