13 de junio de 2025
Dios sabe que no somos perfectos, pero desea nuestra “plenitud en el amor”. Por eso lo que Dios nos pide es que aprendamos a “dejarnos hacer por Él”. La fidelidad no es cuestión solo de esfuerzo, antes que nuestro esfuerzo está su Gracia, pero esta vivencia exige la Fe. Y en el caso del casado, la fe “en pareja”.
Si hemos fracasado en este intento, no tengamos miedo, Dios sigue siendo fiel y su nombre es Misericordia. Él no nos rechaza, al revés, siempre busca y ama privilegiadamente a los heridos, a quienes más necesitan consuelo.
Sea Cristo nuestra esperanza y nuestro gozo.
Mons. Héctor M. Pérez V.