Gocémonos esta Navidad porque: “Dios sigue hablándonos al corazón y haciéndonos partícipes de su historia de salvación”. Abramos nuestro hogar para que Él sea acogido entre nosotros, como lo hicieron José y María. Atrevámonos a guardar silencio un momento, a hablar de Él con nuestros hijos, a rezar juntos y pedir su luz para nuestras metas. Sea Jesús, el centro de nuestra historia de Navidad.