Una Sagrada Familia, no es una familia que tenga resueltas todas sus situaciones, sino que las sabe resolver JUNTO CON DIOS, tomados de su mano. Una familia cristiana, es una familia que vive AGRADECIDA por la presencia de Dios, es una familia que vive su VOCACIÓN como un llamado a construir la historia de Dios en su propia historia, no por la perfección de sus miembros, ni por su falta de problemas, sino por su FE Y SU CONFIANZA en Dios, por su ESPERANZA en Dios más que en sus propias fuerzas.
Este inicio de año, podremos darnos un momento como familia para dar gracias por los beneficios recibidos, por las situaciones enfrentadas, por su presencia en nuestra historia familiar, y así abrir nuestros corazones a Dios (como familia) y pedirle que este próximo año se haga su VOLUNTAD en nuestra familia. (Orar con el Padre Nuestro, diciendo estas palabras: “hágase tu voluntad”, con atención y devoción nos podría ayudar mucho a meditar en este propósito).