¡Cuántas veces asumimos yugos y cargas insoportables por el dinero, el orgullo, la soberbia, la moda, el éxito, el placer, y ninguna de estas realidades nos ayudan a cargar nuestra carga! ¡Por ellos asumimos “yugos y cargas” que son insoportables, y que nos dejan vacíos, solos y cansados!
No se confundan, solo en Cristo, nuestro yugo y nuestra carga, nos traerán la paz.