Hay un solo Pastor, que haciéndose servidor de todos, su humilló hasta dar su vida por nosotros, es Jesucristo, el Señor. Es su Voz la que hemos de ayudar a que se escuche, y su Voluntad la que hemos de buscar “juntos”.
Renovemos nuestro corazón, dejando de servirnos del prójimo y empezándolo a servirle como Dios lo ha hecho con nosotros, con ternura, misericordia, paciencia y testimonio.