VIA CRUCIS DE LA MISERICORDIA
Entonces los soldados del gobernador condujeron a Jesús al pretorio y reunieron en torno a él a toda la corte, lo desnudaron, lo envolvieron en un manto escarlata, trenzaron una corona de espinos y se la pusieron en la cabeza, y una caña en la mano diestra. Después, burlándose, se arrodillaban ante él y decían: “Salve, rey de los judíos”; le escupían, le quitaban la caña y le pegaban con ella en la cabeza. Terminada la burla, le quitaron el manto y le pusieron sus vestidos. Después lo sacaron para crucificarlo. (Mt 27, 27-29)
“El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame”. Jesús se niega a sí mismo al poner su suerte en manos del Padre y abraza su cruz no como camino de ignominia, sino de salvación. Cuando nos determinamos a amar, muchas veces nos enfrentaremos con incomprensiones, obstáculos o desencuentros que nos pueden hacer desfallecer. En ese momento, contemplemos a Jesús, confiando su vida al Padre y cargando su cruz para dar testimonio de su amor.
Ayúdanos Señor a confiar en Ti y no renunciar al amor cuando enfrentemos alguna cruz en nuestro caminar.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V/. Señor, pequé. Ten misericordia de mí.
R/. Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.