Tras 1616 días de espera, abrimos la compuerta de la nave, y aparecimos en el desierto. Se trata de una ventana en el tiempo, una dimensión en la que se compite por entrar en la historia.
Un eclipse.
Un cometa.
Un fabuloso volcan que hace erupción.
Eso es una Copa del Mundo.
Porque cada cuatro años, y sólo cada cuatro, se abre esta ventana a una dimensión que roza lo fantastico.