#LirbaCano gestiona el espacio feminista Cuerpos parlantes en Guadalajara desde el 2013. Realiza investigación audiovisual con el colectivo #CaracolUrbano en colaboración con vecinas organizada, sobre problemáticas como el transporte público, el despojo y la gentrificación en el centro de la ciudad, la vivienda en la periferia, y cómo afectan estas problemáticas a las mujeres. Facilita talleres de #cinefeminista y guerrilla de la comunicación. Actualmente coordina la asociación civil feminista #CAMPO (Centro de Apoyo al Movimiento Popular).
#MinaMorsán ha participado en colectivos como Ciudad Para Todos y Movilidad #ITESO. Colabora con las organizadoras de Cuerpos Parlantes y ocasionalmente escribe artículos de opinión.
El reciente asesinato de Lucía Pérez en el Mar de Plata fue uno de los detonadores de la rabia que llevó a las mujeres de toda Latinoamérica a salir a las calles. Juntas produjeron un paro de labores a fin de exigir #NiUnaMenos y poner de relieve que las múltiples formas de violencia dirigidas a sus cuerpos se multiplican y diversifican día con día en todo el mundo. Porque el patriarcado no es un mal de cierta época ya olvidada y superada: es un virus que muta y se esparce desde las grandes estructuras sociales hasta las relaciones libidinales más íntimas. A su vez, los valores capitalistas actuales producen la masculinidad hegemónica (machista y fascista) alrededor de la competencia, el poder, la segregación, la dominación y la muerte.
“Organizando la rabia para defender la alegría”, muchas mujeres toman espacios comunes para cambiar la forma en que los habitamos. Suspenden las relaciones sociales en las que han sido insertadas: “Danos hijos, soldados, obreros, científicos… Danos hijas, cocineras, obreras, madres, dice la sociedad”*. Así, ellas pasan del parir al parar: “si mi vida no vale, produzcan sin mí”. Se trata de un paro que hace visible cómo el machismo mata; que urgen otras formas de relación, de sensibilidad y de deseo que creen la vida, no que la violenten o asesinen.
Ante esto, las respuestas en redes sociales muestran tanto el apoyo como las reacciones en su contra, llenas de una saña y un humor fétido que manifiestan que las feministas están tocando algo incómodo para la máquina capitalística.