Lo acontecido en Ayotzinapa dejó al descubierto una historia que se ha repetido en México en las últimas décadas, pues no es un hecho aislado y mucho menos una excepción o anomalía de un supuesto Estado de derecho; al contrario, se podría decir que la desaparición forzada, la guerra y la violencia son la norma, y que el Estado participa activamente en ello. Ayotzinapa fue el punto de encuentro de múltiples factores que se encontraban ahí desde antes: el tráfico de heroína y el comercio internacional de drogas (pues en Guerrero se cultiva la mayor parte de la amapola que llega a Estados Unidos); un sistema policíaco corrompido y criminal; gobernantes directamente relacionados con el narcotráfico y la mafia, pero también implicados con acontecimientos del pasado respecto a la normal rural de Ayotzinapa, como muestra la historia de Lucio Cabañas y Rubén Figueroa.
El filósofo Giorgio Agamben plantea que el origen no se encuentra al principio, sino que es contemporáneo al devenir de la historia. Si bien Ayotzinapa tiene las cualidades de un origen (comienzo de la caída de legitimidad del actual gobierno mexicano, comienzo de la visibilidad de una serie de movimientos deseantes que buscan a sus desaparecidos y que se castigue a los responsables), sólo es posible gracias a una diversidad de condiciones históricas que le anteceden.
Investigar sobre estas condiciones pasadas y todo lo que ha originado este acontecimiento forma parte del arduo trabajo realizado por el periodista Témoris Grecko en su documental “Mirar Morir. El ejército en la noche de Iguala” y en su libro “Ayotzinapa. Mentira Histórica”. En nuestra próxima emisión contaremos con la participación de Témoris para charlar sobre su trabajo y las aportaciones que brinda para entender y actuar en el contexto político que atraviesa el país.