Nos encontramos en una fase del capital donde el Estado necesita del miedo para legitimarse, es decir, necesita producir el terror o no impedir que se produzca. Esto es lo que el filósofo Giorgio Agamben llama “Estado de Seguridad”, que se caracteriza por una fusión entre el terrorismo y el Estado, y que tiene como una de sus consecuencias la despolitización de los cuerpos, cuya participación en la vida política se reduce a sondeos electorales. Agregamos que, además de legitimarse, es una medida utilizada para ajustarse a los nuevos términos de la economía actual: sólo mediante la criminalidad es como se realizan los grandes negocios.