Este capítulo esotéricamente se titula La Muerte, porque el que empieza a desintegrar sus defectos empieza a salirse del círculo donde está metida toda la humanidad. Entonces, cuando lo van a invitar a hacer una fechoría, dicen los demás: -"no sirve para nada, ese es un muerto"-, porque no sigue el camino del resto de la humanidad.
Todo ser humano lleva dentro de sí una chispa divina que se llama Alma, Budhata o Esencia. En fin, tiene diferentes nombres, pero en realidad es una chispa divina que nos impulsa y nos da fuerza para emprender un trabajo espiritual, como el que les estoy enseñando. Esa Esencia o alma está atrapada en todas nuestras maldades, defectos o yoes psicológicos, a los que esotéricamente se les dice "Ego", que son los que no la dejan manifestar con libertad porque toman la vocería y el mando de la persona. Ya con el trabajo de la desintegración de los defectos va creciendo y se va fortaleciendo, va manifestándose con más claridad, con más fuerza. Se va convirtiendo en alma.