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Las diversas escrituras -más literarias o más ‘científicas’- tuvieron a lo largo de nuestra historia como interrogante central la delimitación de lo que estaría dentro de los modelos nacionales, como también qué sería aquello que estaría excluido. En cierta forma, esas estructuras de delimitación han existido, de ciertas maneras, en todas las épocas y en todos los colectivos humanos. Dicho eso, no deja a la vez de ser cierto que, en nuestro continente, pueden identificarse líneas compartidas de narración de lo colectivo en distintas épocas o situaciones geopolíticas, atendido maneras más inclusivas y defensa ampliada de lo comunitario en algunos casos, y en otros con verdaderas cruzadas excluyentes que pueden rastrearse con figuras altamente afincadas en ciertos sectores de nuestras sociedades. La alteridad plebeya, indígena, subalterna, bajo sus distintas formas, no ha dejado de desprenderse de los controles que se le ha aplicado para agrietar los órdenes de reconocimiento social y político que se han solidificado a lo largo de nuestros vaivenes. Edgardo Manero ha estudiado en profundidad las distintas maneras en que han aparecido formas de la otredad social y política en las figuras de nación que fueron encarnándose y hegemonizando en nuestras historias. En este fragmento piensa precisamente algo de esos cruces. En el seminario que dictó en la Facultad Libre hace un par de años, lo hemos indagado junto a él muy detenidamente. Invitamos a revisarlo todo, en nuestro canal, donde figura de forma abierta y gratuita
La problemática del acceso a la tierra resulta sin dudas troncal de la desigualdad social. La brecha establecida entre los que tienen y los que no tienen posibilidades de acceder a un terreno propio, por más mínimo que sea, para establecer vivienda -ni que hablar para desarrollar agricultura familiar- se ha vuelto cada vez más amplia. La mercantilización completa de la tierra, su propiedad y su explotación ha sido decisiva para arrinconar poblaciones enteras en los cordones peri-urbanos que estallan de necesidades. La completa desregulación estatal, en suma, ha permitido el despliegue de la especulación inmobiliaria, donde finalmente terminan siendo las finanzas quienes definen las formas de las ciudades, las mutaciones de los barrios y la constante privación de servicios esenciales para las grandes poblaciones, que resultan las más perjudicadas en esta financiarización habitacional. Las “ciudades archipiélagos” por ejemplo- fenómenos socio-urbanos que aparecen de manera ineludible a lo largo de toda América Latina.-no son difíciles de encontrar en nuestro país. Sin embargo resulta central poder identificar que mucho del avance de la financiarización, ha ido de la mano de un proceso cultural que ha repuesto la idea de que solo algunos están destinados a ‘heredar’ la tierra, o en su defecto solo accediendo a ellas a través de un camino financiero, dejando por fuera de esa cualidad a las grandes mayorías sociales. Se torna, por tanto, un tarea decisiva lograr deconstruir la idea de la escasez de tierras, como un primer paso hacia redefinir las estrategias populares en torno a lo territorial, constituyendo como horizonte una verdadera reconfiguración de lo que se entiende por la función social de la tierra, acaso la base para establecer una sociedad más igualitaria. Gabriel Kessler, uno de los sociólogos que más detenidamente ha investigado acerca de la multidimensionalidad de la desigualdad en América Latina, compartió un seminario bien completo con nosotrxs en la Facultad Libre, para poder pensar a fondo nuestras distintas problemáticas sociales.
En tanto género, el “ensayo” ha sido considerado díscolo, rebelde, maldito y hasta ‘culpable’ a lo largo y a lo ancho de las escrituras del saber. Bajo cierta limitada lectura de lo que un texto efectivamente trae consigo, incluso en el plano del ‘conocimiento’ se han intentado tabiques o delimitaciones que, bajo la consigna de establecer clasificaciones, terminaron pagando el precio de un tipo de escritura desconectada de la sociedad que la cobija. El excesivo esquematismo de algunas propuestas métricas dadas en el plano del saber validado, tuvo entre sus efectos cierta desconsideración de todo un abanico de escrituras que no quieren dejar en el altar de lo académico el riesgo decisivo que implica no incluir una apuesta fuerte por el componente literario de toda escritura, más aún de aquellas que tratan de decir algo sobre la trama de ‘lo social’. Sin embargo, un verdadero cauce escritural -acaso el cauce más frondoso- se ha desplegado a lo largo de toda América Latina en general, y de Argentina en particular, bajo el desbordado rótulo de ‘ensayismo’, otorgando a la textualidad latinoamericana y a nuestros saberes y ciencias sobre lo social una singularidad potente para describir y narrar aquello que en los registros formales -per se- quedarían sin poder ser expresado ni vislumbrado. Como dice María Pía López, no es posible establecer una traza tajante entre ‘ensayo’ y ‘ciencias sociales’ en América Latina sin perderse de lo esencial. Resulta en ese sentido decisivo no dejarse arrastrar por ese esquematismo, o esas pulsiones reduccionistas, que toman a la palabra como si no contuviera dobleces, rodeos, texturas superpuestas, con el fin de no arrebatarle a los conceptos que necesitamos la posibilidad de hacer estallar las experiencias mismas que los anteceden y -acaso por qué no- también sobreviven.
Fragmento tomado del seminario "Filosofía de lo contemporáneo" desarrollado en la Facultad Libre de Rosario a lo largo de 2018. Más info en www.facultadlibre.org
Fragmento tomado de la entrevista pública "Contra-pedagogías de la crueldad" desarrollado en 2019 en la Facultad Libre de Rosario
Fragmento tomado de la entrevista pública "Contra-pedagogías de la crueldad" desarrollado en 2019 en la Facultad Libre de Rosario
Que la educación está en crisis es algo que se nos repite en forma insistente hace ya más de cuarenta años. De allí quisieran que concluyamos que hace falta una reestructuración completa del sistema educativo, de las escuelas, las universidades, los programas, las diversas tradiciones y vanguardias pedagógicas, etc, como una forma de acelerar procesos que se nos dicen inevitables. Contrario a ello, hace falta hurgar un poco, buscar un tanto minuciosamente, para encontrar una lectura más compleja, que contemple la dimensión paradojal y por qué no plebeya de las instituciones existentes, ubicadas afuera pero sobre todo adentro del Estado y su sistema educativo, cuya gran cantidad de operaciones reflexivas permite acercarse de otra forma a la carnadura de esa crisis que nos enuncian, para habitarla en forma colectiva. Precisamente en ese cruce es posible captar la dimensión crítica y popular que la escuela y la universidad tienen -pese a estar muchas veces escamoteada-. Con ánimo de abrir cauce a alternativas instituyente, que se hagan cargo del impresionante desafío que atravesamos en este preciso momento, para que la supuesta resolución de la crisis no nos haga tecnológica y laboralmente más adaptados a las lógicas que sólo nos toman o como datos, o como insumos descarnados.
En la historia del pensamiento pedagógico existen claves y autorxs que han venido pensando en esta secuencia de cuestiones, para sus tiempos y en sus lugares, que nos pueden servir profundamente en esta línea que instituyente aludimos. Ana Laura Herrera supo compartir con nosotros un intenso seminario en esa línea, revisitando a Simón Rodriguez, María Montessori, y Paulo Freire, entre muchxs otrxs, para ahondar en esa veta crítica de la pedagogía popular. Aquí les dejamos un breve fragmento de ese seminario, con ánimo de abrir el interés a escucharlo en forma completa en nuestro canal, porque aseguramos que no tiene desperdicio.
América Latina ha sido acaso la región que no casualmente, desde ciertas usinas, más se ha conminado a empezar siempre de nuevo. Las acumulaciones de experiencias, de saberes, de organización social han tenido en muchos casos secuencias interrumpidas, como una acción sistemática para que finalmente no podamos cristalizar, a nivel de figuras institucionales, pedagógicas, estatales, productivas y culturales estructuras propias que en sentido fuerte nos permitan reflexionar a fondo acerca de lo que nos es propio. Si han tenido una obstinación las dictaduras de nuestra región, ha sido precisamente la de intentar borrar las huellas soberanas en sentido fuerte. Como si la memoria, la sabiduría popular, y las afectaciones sustanciales que ella promueve, no calaran tan hondo como para sobrevivir aún en traducciones fragmentarias. En esa línea, toda labor sobre la radical singularidad de las acciones organizadas ‘desde abajo’ implica una acción de ‘poner en relación’ trazados colectivos que suelen ser vistos como inconexos, desprovistos de imaginarios comunes o de impulsos con subterráneos enlaces. La diversidad de movimientos sociales de América Latina, y sus variadas formas de instituir caminos de confrontación y negociación con las partes cristalizadas de lo social, son un universo decisivo para pensar lo que tenemos, y sobre todo lo que viene, en un momento de semejante desazón como el que atravesamos. Fernando Calderón, especialista en las formas en que las sociedades se mueven, hacen territorio, generan apropiaciones técnicas y culturales para conquistar espacios de autonomía, y de mayor justicia social, nos propuso pensarlo en un seminario dictado en el año 2019, allá lejos. Aquí les compartimos un pasaje, para que puedan degustar los caminos que sugirió y aquellos que nos propuso continuar recorriendo
Ni aquello que queremos es totalmente digitado, ni acaso tampoco sea, lo que deseamos, del todo ‘propio’. Existen políticas sobre el deseo. No sólo que existen técnicas específicas para inducir nuestro deseo, sino que ciertas referencias, figuras, tracciones de época resultan como mandatos sociales que no siempre logramos distinguir en toda su dimensión. La sociedad moderna (y todos sus post) se rige por la idea de ‘cambio’. La ‘fluidez’ o ‘liquidez’ de lo que nos rodea es sobre todo una propuesta cultural que contiene toda una filosofía política de fondo. No será casual si creemos en que ‘todo fluye’ y en forma subsiguiente terminamos por indignarnos con un ‘piquete’ que corta la circulación de la ciudad: el ideal de una fluidificación de lo social no podemos escindirlo de un culto -explícito o implícito- al comercio, cuyo correlato político no es difícil imaginar. El ‘orden espontáneo’, la ‘mano invisible’, y ese tipo de metáforas de las teorías económicas que resultan hegemónicas se llevan muy bien con las redes sociales cada vez más efímeras y los ensueños publicitarios del consumismo en loop. La represión entonces, sólo está destinada a quienes viven por fuera de la propuesta ‘deseante’ de la máquina social. Y sobre todo a aquellos que se organizan deseando otra cosa. En ese orden de cosas resulta decisivo preguntarnos por la relación entre deseo y autonomía, o dicho de otro modo, entre soberanías del deseo y organización. Si no, en lugar de construir horizontes propios, estaremos, sin quererlo, siendo capturados por los deseos de otrxs.
Por diversos motivos, las literaturas infantiles han presentado toda una serie de imágenes acerca de lo ‘anómalo’ como aquello carente de alguna capacidad. Y como acto subsiguiente, para redimirse, le han otorgado una heroicidad a quienes transitaban la sociedad de lo ‘normalizado’ arrastrando esas supuestas carencias. Una amplia variedad de personajes emblemáticos de la literatura infantil tradicional que ha formado generaciones, labraron imaginarios cuyas características no han sido desglosadas en todas sus consecuencias por una análisis sistemático, para poder desprender de allí tanto un balance crítico como una propuesta de narraciones divergentes acorde a una desvictimización de las ‘anomalías’. Esa tarea la emprendió Rocío Muñoz Vergara, investigadora, poeta, docente y performer en un seminario dictado en la Facultad Libre en 2017, que compartimos en modo abierto y completo en nuestro canal de Youtube, y del cual aquí solo compartimos un fragmento breve, donde nos dice tanto como grafica el tono de su lectura festejablemente insolente.
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