Decía Aristóteles Onasis que “ tal vez la voluntad de abandonar todo se torne mi compañera, pero, en vez de huir, correré detrás de lo que deseo “. Es cierto. Llega un momento, en la vida de todo ser humano, en el cual, sea cual sea su condición, siente la necesidad de huir. La mayoría de las veces, afortunadamente, la huida es hacia delante, ese tipo de huida que nos obliga a avanzar, a dejar atrás lo que hemos sido, para dirigirnos a lo que queremos ser.