Ángela es una mujer pequeña, pero encierra un ser humano grande, colosal. Comenzó a trabajar como acompañante para dar a su padre un tratamiento contra el cáncer, para permitir que su hermano siguiera estudiando. Ángela nos cuenta su experiencia, sus emociones, lo que ha aprendido de la sexualidad masculina. Su testimonio tiene un gran valor para entender, para comprender, a las mujeres, o a los hombres, que se dedican a un trabajo que hoy se quiere prohibir, para entregarlos a un mundo clandestino.