Es necesario transitar este periodo en compañía de un ginecólogo de confianza, para que a través de algún medicamento ayude a disminuir los síntomas más incómodos. De igual manera el ejercicio no puede faltar.
además es importante ser honestas ante la situación. No es pecado estar triste, no es malo “sentir”, Dios nos hizo seres con emociones, con la facultad de experimentar diversos sentimientos. Debemos aprender, no a reprimir la emoción, o tratar de evadirla, o buscar taparla con alguna distracción. Busca la ayuda correcta y te invito a que no te victimices.