Agar, una sierva egipcia, entendía lo que era que Dios te vea. Después de quedar embarazada de Abram, empezó a despreciar a Sarai, la cual, a su vez, la maltrataba e hizo que huyera al desierto. Agar se encontró sola, frente a un futuro sombrío y sin esperanza para ella y su hijo. Sin embargo, Dios da respuesta en el desierto, aún en medio del dolor y de la soledad.