Pocas cosas hay tan motivadoras para una mujer que ver la gracia de Dios en medio del desaliento. Pocas tan desmoralizantes como la incomprensión que ese agotamiento produce en quienes lo observan en otros.
Es fácil ver la escena desde la barrera y criticarla pero, si somos honestas, esos momentos de hundimiento y ganas de acabar con todo llegarán a muchos sin excepción, no es por falta de fe, tampoco pones en duda que Dios te ha dado la victoria antes. Sin embargo, debemos considera de que la guerra es larga, contiene muchas batallas, y algunas se pierden, con el desastre que trae a nuestro ánimo aquí y ahora.