La muerte física no siempre es la que nos separa de los seres que amamos, muchas veces en nuestro ego. Rompemos relaciones por orgullo, por dinero, por no tener las mismas afiliaciones políticas, por malentendidos, por falta de perdón, y terminamos enterrando en vida aquellos que Dios ha puesto a nuestro alrededor para vivir en armonia.