La mujer sabia es del todo consciente de sus atributos femeninos, por eso es cautelosa a la hora de elegir el atuendo que se pondrá, así como su forma de caminar, de reír y de hablar. Una mujer recatada entiende que la sencillez no es sinónimo de falta de gusto, entiende que lo exterior refleja la actitud de su corazón. Ella tiene el porte de una hija de Dios, y no se deja seducir por vanas adulaciones, especialmente si vienen de parte de los hombres, es una mujer que no se viste para llenar vacíos de aprobación. Esa mujer es también cuidadosa cuando ofrece consejos y expresa sus puntos de vista.