En los años 80, el gran patrocinador del proyecto fallido de la revolución fue la Unión Soviética y Cuba. Ahora la dictadura trata de encontrar una potencia económica que no sólo le financie, sino que les permite ser parte de un eje de contrapeso a Estados Unidos. Rusia está totalmente distraída y consumida en su conflicto con Ucrania. En consecuencia, el nuevo aliado que busca la dictadura es China. Nuevamente, los Ortega están metiendo a Nicaragua en un conflicto geopolítico del cual no deberíamos de ser parte.