Lo importante no es tener respuestas, sino la capacidad de inventarlas.
Donde hay un problema, hay una solución. Un problema que no tiene solución no es un problema.
La creatividad está incrustada en la naturaleza humana, es infinita y se alimenta de curiosidad, ya que la curiosidad lleva a preguntar, observar, investigar y trastear hasta dar con la tecla. Ya lo decía Albert Einstein: «No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso». Quien busca, siempre encuentra, sólo es cuestión de tiempo hallar una solución.