Vivimos rodeados de mensajes que nos empujan a creer más en nosotros mismos, a valorarnos y a confiar en lo que llevamos dentro. Pero la Biblia nos lleva en la dirección opuesta, nos invita a mirar hacia arriba.
El Salmo 139 no exalta al ser humano, sino al Dios que lo creó con propósito, detalle y amor eterno. En un mundo que busca validación constante, este pasaje nos recuerda que nuestro valor no nace de lo que somos, sino de quién es nuestro Creador.