Últimamente veo a mucha gente emplear la palabra «honestidad», una palabra que hasta hace poco no había escuchado salvo en contadísimas ocasiones. Vi en mi ciudad que uno de los eslóganes de los candidatos, en su propaganda electoral, era el de «HONESTIDAD». El problema es que, hasta donde me he podido fijar, el empleo de «honestidad» suele ser dudoso, en lugar de «sinceridad».
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