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Dos proyectos con la misma inversión y la misma plata total. La TIR del Excel le da casi cinco puntos de ventaja al que arranca fuerte. ¿Es real? Parte 2 de la serie sobre VAN y TIR: qué supone la función TIR, la TIR modificada y por qué en los negocios tipo "cola de novia" el primero en llegar puede estar engañándose.
Cada vez que escribís =VNA en el Excel, la fórmula da por hecho algo que nadie te dice.
¿Sabés qué?
Que toda la plata que te deja el proyecto se va a volver a invertir a la misma tasa que exigen tus inversores. Año tras año, hasta el final.
¿Y si eso no pasa? ¿Si esa plata termina en un plazo fijo a la mitad?
En este episodio lo charlamos sin cuentas ni fórmulas: solo la idea, para que la próxima vez que mires un VAN sepas qué preguntar antes de creerle.
Es la primera parte de una serie de tres. La semana que viene, la TIR. Y ahí el supuesto es todavía más optimista.
Sin jerga y sin anestesia.
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¿Lo escuchaste? Contame si alguna vez revisaste qué pasaba con la plata que sobraba en tus proyecciones. Y si te sirvió, compartilo con alguien que vive en el Excel.
¿Qué es un subsidio cruzado? Es cuando pagás algo que no consumís para que otro reciba algo que no paga. Y casi nunca te enterás.
En este episodio lo explicamos con el cuento que Pablo Freyer usa en clase: un país muy solidario que decide devolverle el pelo a sus calvos… y tiene que encontrar quién lo pague.
En este episodio:· Qué es un subsidio cruzado y por qué no aparece en ninguna factura· Los cuatro órganos de todo subsidio cruzado: la causa, el pagador que no se entera, el producto del que no podés escapar y el flujo que se puede vender· Del aula a la realidad: el gasoil y el boleto, la garrafa de supergás, la nafta y el bioetanol, la luz, el agua y otros casos de Uruguay· La pregunta que el cuento no cuenta: ¿qué pasa cuando eso que paga el subsidio se deja de vender?
Por estos días se discute si una parte del subsidio al boleto, que hoy se cobra en el gasoil, debería pasar a la nafta. Y quizás mañana, con más vehículos eléctricos, a la electricidad. Más allá de cómo termine esa discusión, detrás hay un mecanismo de financiamiento que vale la pena entender, porque lo pagamos todos los días.
El episodio no toma partido sobre si cada subsidio es bueno o malo. La idea es entender cómo funciona: quién paga, quién recibe y por qué el que paga casi nunca lo sabe.
Un episodio de Finanzas para no Financieros, útil si te interesan las finanzas públicas, los precios de los combustibles, las tarifas de servicios y cómo se financian las políticas públicas, sin tecnicismos.
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En un año, los uruguayos hicimos 24% más transferencias. Pero la plata transferida, descontada la inflación, creció apenas 1%.Pagamos muchas más veces… con casi la misma plata.En este episodio leemos con estetoscopio el informe semestral de pagos del Banco Central del Uruguay y sacamos seis hallazgos:· Bajado a escala humana: unas 42 operaciones de pago por adulto por mes· Por qué la transferencia se convirtió en el billete de mil pesos digital· El cheque no murió: con menos del 0,5% de las operaciones mueve el doble de plata que todas las tarjetas· Instantáneo es el nuevo normal: 7 de cada 10 transferencias entre bancos llegan en segundos· Las billeteras digitales quieren tus ahorros: qué preguntar antes de dejar el saldo "trabajando"· El efectivo se mudó del banco al local de cobranza, y el POS toca techoEl 68% de los cheques son diferidos. Y un diferido no es un pago: es un crédito que quien cobra le da a quien paga. Si tu empresa vive de cobrar diferidos, estás financiando a tus clientes con tu propia caja.La digitalización no te hace más rico. Te hace más rápido. Y la velocidad, bien usada, es caja.Fuente: Banco Central del Uruguay, Sistema de Pagos Minorista – Reporte Informativo N° 34, primer semestre 2026. Los cálculos por adulto son elaboración propia sobre el Censo 2023 del INE.Un episodio de Finanzas para no Financieros, útil si te interesan los medios de pago, el capital de trabajo, la cobranza, las billeteras digitales y las decisiones de comercios y PYMES, sin tecnicismos.
En 1947, un químico de pueblo tenía una tónica que se vendía sola y una fábrica que no daba abasto.
No fue al banco: vendió acciones a diez pesos entre sus vecinos.
Funcionó. Y ocho años después, la empresa ya no era suya.
En este episodio:
· Cómo Paso de los Toros hizo crowdfunding de capital décadas antes de que existiera la palabra
· Los cinco aciertos que cualquier emprendedor debería copiar
· Las cinco lecciones que le costaron la empresa a su fundador
· Qué cambió, y qué no, con las plataformas de crowdfunding reguladas hoy en Uruguay
Rómulo Mangini hizo casi todo bien: tenía producto, tenía demanda, eligió el capital en vez de la deuda y usó cada peso para crecer. Pero nadie diseñó el control. Un comprador paciente fue casa por casa, acción por acción, hasta quedarse con la mayoría. Y con la mayoría, la fórmula.
En el pueblo quedó instalado un diagnóstico: "el error fue hacer una sociedad anónima". El síntoma está bien descrito; el diagnóstico, no. Cada acción es un pedazo del dinero… y un pedazo del volante.
La historia está basada en la crónica "La historia dulce y amarga del agua tónica Paso de los Toros", del periodista Leonardo Haberkorn.
Un episodio de Finanzas para no Financieros, útil si te interesan el financiamiento de empresas, el crowdfunding, la entrada de socios, los pactos de accionistas y las decisiones de pymes y empresas familiares, sin tecnicismos.
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📕 Anatomía Financiera, en librerías de todo el país, en Bookshop y en escaramuza.com.uy.
—El banco nos ofreció ampliar la línea. Eso lo arregla, ¿no?
Depende de a cuál de las dos empresas le prestes.
Porque adentro de ese balance no había una empresa. Había dos.
En este episodio:· Por qué el mismo préstamo puede ser medicina o anestesia según a qué línea vaya· Por qué achicar la actividad que pide plata puede ser la peor decisión posible· Los cuatro cortes para abrir un consolidado, y las cinco señales de que el tuyo esconde algo
Cierra el caso de Los Ombúes, y cierra con la decisión, que es siempre la parte difícil. Sobre la mesa había dos salidas y las dos sonaban sensatas: ampliar el crédito, o recortar la línea que consume caja todo el tiempo. Las dos habrían empeorado el cuadro.
Financiar el ciclo de una actividad rentable es comprar el tiempo que el negocio necesita, y el negocio lo devuelve. Financiar "a la empresa" es pagar para que la enfermedad dure más, con intereses. Y recortar la línea que pide plata suele significar recortar la única que crea valor, porque pide justamente porque crece.
La empresa que aplica la medicina correcta a la enfermedad equivocada no es que no mejore: empeora con precisión.
Cerramos con lo práctico: los cuatro cortes para abrir un consolidado —línea de negocio, ciclo, moneda y compromisos—, la salvedad sobre los gastos que no son de ninguna línea, y cinco señales para detectar si tu total te está escondiendo un problema.
Tercera y última entrega de un caso contado como una historia, con una mesa, personajes y números que no alcanzan. Un episodio de Finanzas para no Financieros, útil si te interesan el diagnóstico financiero, el financiamiento de capital de trabajo, el análisis por línea de negocio y la toma de decisiones en pymes y empresas familiares, sin tecnicismos.
🎧 Si te sirvió, seguí "Finanzas para no Financieros" en Spotify: sale un episodio nuevo cada semana.📩 El artículo completo de este episodio está en el newsletter, en LinkedIn.📘 El método en formato académico: La rosa de los vientos de las finanzas, edición electrónica en Amazon. Y la versión novelada, Anatomía Financiera, en librerías de todo el país, en Bookshop y en escaramuza.com.uy.
Una empresa cierra el año con más caja que el anterior. El dueño está tranquilo.
Hay una sola pregunta que hacer antes de festejar: esa plata, ¿de dónde salió?
Tardó en contestar. Y en una sala de urgencias, cuando el familiar del paciente tarda en responder, la demora ya es un dato.
En este episodio:· Por qué dos importes idénticos en el banco pueden significar cosas opuestas· La diferencia entre vender lo que producís y vender lo que produce· Cuatro orígenes de caja que no vienen del negocio, y que se agotan
Habían vendido novecientos vientres de un rodeo de cría de tres mil doscientas madres: el veintiocho por ciento. Una vaca de cría no es un producto, es un activo productivo — es lo que hace terneros el año que viene, y el otro. Cuando vendés un novillo cobrás lo que produjiste; cuando vendés novecientos vientres cobrás una vez y te quedás sin la capacidad de volver a producirlo.
No vendieron la producción. Vendieron la fábrica.
Y acá está el problema, que no es exclusivo del agro: los dos importes entran al mismo banco, salen en la misma línea del estado de flujo de fondos y están los dos impecablemente contabilizados. Pero uno se puede volver a generar el año que viene y el otro no.
Con ese dato sobre la mesa, el cuadro se da vuelta entero. La lectura que la empresa venía haciendo desde hacía tres años —la agricultura consume plata, el ganado sostiene— resultó estar exactamente al revés. Y sin que nadie mintiera.
Segunda de tres entregas de un caso contado como una historia, con una mesa, personajes y números que no alcanzan. Un episodio de Finanzas para no Financieros, útil si te interesan el flujo de caja, la calidad de la liquidez, el capital de trabajo y el diagnóstico financiero en pymes y empresas familiares, sin tecnicismos.
Los Ombúes es un caso ficticio y compuesto.
⏱ Capítulos (aproximados, ajustar a los tiempos reales del audio)00:00 — Dónde quedamos: dos líneas que no se parecían01:15 — La pregunta y la demora que ya es un dato02:45 — Novecientos vientres de tres mil doscientas04:30 — Vender lo que producís o vender lo que produce06:30 — El cuadro se da vuelta: quién estaba sano y quién enfermo09:00 — ¿De dónde vino tu caja? Las cuatro que se agotan
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Una empresa cierra el año con ganancia y con más caja que el año anterior. Todo en verde. Y aun así el banco se pone exigente para renovarle el crédito.
Nadie en la empresa entiende por qué. El banco sí.
En este episodio vas a entender por qué un estado contable puede estar impecablemente calculado y aun así esconder dónde está el problema, y qué hay que pedir para verlo.
En este episodio:· Por qué un acreedor pide información sobre una empresa que le muestra números en verde· La objeción "repartir sería arbitrario" y por qué no es razón para no abrir· Qué pasa cuando dos actividades con ciclos de caja distintos se promedian en un solo número
El estado consolidado —el que suma todas las actividades de la empresa en un solo número— no miente. Responde muy bien la pregunta para la que fue diseñado: cuánto ganó y cuánto tiene la empresa entera. Lo que no responde es la que importa cuando algo anda mal: dónde está el problema.
En esta empresa había dos actividades conviviendo bajo el mismo balance. Una ganaba y consumía caja. La otra perdía y aportaba caja. Sumadas daban resultado positivo y caja positiva, las dos coordenadas en verde. Por separado no se parecían en nada, y ninguna de las dos se parecía al total.
Y hay algo peor: la lectura que la empresa venía haciendo hacía tres años de esas dos líneas estaba exactamente al revés. Sin que nadie mintiera.
Primera de tres entregas de un caso contado como una historia, con una mesa, personajes y números que no alcanzan. Un episodio de Finanzas para no Financieros, útil si te interesan el diagnóstico financiero, el flujo de caja, el análisis por línea de negocio y las decisiones de financiamiento en pymes y empresas familiares, sin tecnicismos.
Los Ombúes es un caso ficticio y compuesto.
⏱ Capítulos (aproximados, ajustar a los tiempos reales del audio)00:00 — Todo en verde, y el banco desconfía01:20 — "El año cerró parejo": la frase que enciende la alarma02:40 — La mesa: tres miradas y un solo papel04:10 — "Repartir sería arbitrario": la objeción y la respuesta06:30 — Los números abiertos: dos líneas que no se parecen09:00 — La pregunta con la que cerramos (y que sigue en la próxima)
🎧 Si te sirvió, seguí "Finanzas para no Financieros" en Spotify para no perderte la segunda entrega: sale una nueva cada semana.📩 El artículo completo de este episodio está en el newsletter, en LinkedIn.📕 Este caso está contado en el registro de Anatomía Financiera, la novela empresarial de Pablo Freyer, ya disponible en librerías de todo el país y online en escaramuza.com.uy.
Hay un costo enorme que tu estado de resultados nunca muestra: el de tus propios fondos. Y el modelo que casi todos usan para calcularlo, el CAPM, tiene un problema serio.
En este episodio vas a entender por qué el CAPM falla en tu empresa, y qué usar en su lugar para estimar el Ke, el costo del capital propio.
En este episodio:
· Por qué el resultado positivo no alcanza: la pregunta es si es suficiente
· El supuesto del CAPM que no se cumple si no diversificás, y el problema de la beta
· Tres formas más honestas de estimar el costo de tu capital
Si la plata que trabaja en tu empresa fuera del banco, verías los intereses. Pero la de los dueños no manda factura, y por eso el costo del capital propio no aparece en ningún estado contable.
Cuando el resultado da negativo, habla por sí solo; cuando da positivo, la verdadera pregunta recién empieza: ¿es suficiente para pagar también ese costo invisible?
Para responderla necesitás el Ke, y el estándar para calcularlo es el CAPM. El problema es que descansa en un supuesto que, para el dueño de una empresa, es falso: que estás bien diversificado.
Es la tercera entrega de una serie: del EVA al WACC, y del WACC a su pieza más polémica, el Ke. Un episodio de Finanzas para no Financieros, ideal si te interesan el costo de capital, la tasa de descuento, la valuación de empresas y el análisis financiero en pymes, sin tecnicismos.
¿Cuánto te cuesta de verdad la plata que trabaja en tu empresa? A ese número se le llama costo de capital, o WACC.
En este episodio lo calculamos en simple, y te muestro por qué el método de manual casi siempre lo subestima si sos dueño de una empresa.
En este episodio:
· Qué es el WACC y cómo se arma: el costo de la deuda y el del capital propio
· Por qué el CAPM subestima tu costo de capital si no estás diversificado
· Dos formas prácticas de estimar cuánto rendimiento exigirle a tu empresa
El WACC no es más que un promedio ponderado de dos costos. El de la deuda es fácil: son los intereses, y encima lo abarata el escudo fiscal, porque los intereses se descuentan del impuesto a la renta.
El difícil es el costo del capital propio: el dueño no recibe ninguna factura, pero su plata también tiene un costo, que es lo que rendiría en otro lado con un riesgo parecido.
Para estimar ese costo del capital propio, el estándar de mercado es el CAPM. Funciona bien para un inversor de bolsa, que tiene la plata repartida en muchas empresas. Pero el dueño de una pyme tiene casi todo su patrimonio enun solo activo: su empresa. No está diversificado, carga con el riesgo entero, y por eso el CAPM le dice que exija menos de lo que su riesgo real merece.
Un costo de capital subestimado te hace creer que estás creando valor cuando quizás lo estás destruyendo.
Lo mostramos con un ejemplo que da vuelta el veredicto: con el CAPM el WACC da alrededor de 9,6%, y con un cálculo más honesto sube a 13,2%. Con la misma empresa rindiendo 10%, un número dice “crea valor” y el otro dice “lo destruye”. También vemos dos maneras más realistas de estimar la tasa de descuento: el método por capas y el costo de oportunidad del propio dueño.
Un episodio de Finanzas para no Financieros, ideal si te interesan el costo de capital, la tasa de descuento, la valuación de empresas y el análisis financiero en pymes, sin tecnicismos. Continúa el episodio anterior sobre el EVA.
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