🚨Se pensó que el tope a las cuotas de intercambio de los emisores de tarjeta solo afecta a bancos, ninguna cabeza FinTech rodará. ¿Estás seguro?
Te contamos la Masacre de los 87.👇
Hemos comentado que el problema detectado por COFECE en la red de medios de disposición está centrado en las cámaras de compensación. También dijimos que parte de la brillante "solución" de CNBV y Banxico es topar las CI de los Emisores de tarjetas de débito y crédito, lo cual hará rodar cabezas FinTech (Entendidas como la unión de finanzas y tecnología).
La respuesta fue: No tienes la más mínima idea de lo que hablas, por ahí no va la regulación, el impacto es para los bancos.
La narrativa pública es simple, atractiva y fundamentalmente errónea: "Topemos las comisiones. Afectemos a los grandes Bancos."
Es un argumento que ignora la estructura completa del mercado.
Se asume que "Emisor" es sinónimo de "Banco". Un error estratégico garrafal que tendrá consecuencias sistémicas para el mundo Fintech.
Vemos por qué.
Primero, el contexto que se ignora: Las tarjetas no son un producto más. Son el motor dominante de la economía digital en México.
Al cierre de 2024, representaron el 56.5% de todos los medios de disposición electrónicos, superando por el doble a las transferencias SPEI de bajo valor y dejando muy lejos a los retiros en cajero y las domiciliaciones.
Claramente, quien controla este riel, controla el flujo.
Pero, ¿quiénes son "ellos"?
Aquí es donde la narrativa oficial colapsa.
Los datos de Banxico son claros: Al cierre del año pasado, operaban 37 emisores bancarios y 87 emisores NO bancarios.
Estamos hablando de simples Sociedades Anónimas, Cajas de Ahorro, Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (SOFOM), SOFIPOs, emisoras de vales, etc.
Son, en resumen, la verdadera competencia. La capilaridad del sistema. Los jugadores que han tenido que innovar para ganar nichos que los grandes bancos despreciaron durante décadas.
Y aquí está la ironía que los reguladores parecen no ver:
La competencia de estos 87 jugadores ya hizo el trabajo que la regulación busca forzar.
Las cuotas de intercambio ponderadas que tenemos hoy (0.45% en débito, 1.35% en crédito) no son un regalo de los grandes bancos. Son el resultado directo de la presión competitiva de estos emisores no bancarios.
Entonces, ¿Qué sucede si aplicamos un tope regulatorio ciego y parejo para todos? No se "castiga al banco". Se ejecuta al competidor ágil, es sin duda un daño colateral perverso.
Estarán asfixiando a los 87 jugadores que SÍ estaban compitiendo y bajando los precios, para "proteger" al mercado de los 37 que tienen el control.
Entonces, ¿de qué tamaño será el golpe real?