El número del amor es el DOS – estamos de acuerdo con Badiou que su lógica lo rige – pero nunca cerrado sobre sí, ya que debe hacerse presente la limitación, que impide que la omnipotencia se haga soberana, produciendo una mortífera simbiosis. El sujeto en su estructuración debe pasar de una locura de uno (mónada psíquica – Castoriadis) a una de dos (la célula narcisista, madre bebé) pero a condición de una fugacidad de paso por las mismas determinada por la limitación ocasionada por la castración. Luego de este universo tan marcado por el narcisismo (lo UNO), advendrá la posibilidad del DOS.