El número ocho en el orden pitagórico es un símbolo de poder y armonía. Mostraban especial veneración pues en su misticismo numérico el 8 representa la ley natural primitiva y sagrada que prescribía la igualdad absoluta entre los hombres, de esta manera eligieron el número ocho como el símbolo de la igualdad.
Así, tenemos que para su escuela representa: poder, responsabilidad, riqueza y reconocimiento. En su lado más meritorio proponen: eficiencia, prestigio, suceso, perseverancia, pero también disciplina, perspicacia, comprensión, autoridad, ambición. En tanto que en su lado negativo presenta: ambición excesiva, sed de poder, materialismo, intolerancia, arrogancia, deshonestidad, injusticia y autoritarismo, insistencia.
El ocho tiene como misión, según la propuesta pitagórica, el uso correcto del dinero y el poder pues está directamente relacionado por el censo de justicia. Es un número que conforma la Tetraktys (Τετρακτύς en griego) o Tetoakutes, la figura triangular que consiste en diez puntos ordenados en cuatro filas, con uno, dos, tres y cuatro puntos en cada fila, todos ellos formaran un símbolo místico y sagrado de gran relevancia para comprender la esencia numérica de la naturaleza y por ende de la vida humana.