Bajo el curioso nombre de bibliopegia antropodérmica se esconde una de las artes del libro más curiosas y macabras que se conocen, encuadernar libros con piel humana. Esta manera de terminar un libro hoy puede parecernos repulsiva, pero a finales del siglo XVII no era tan extraño encontrar volúmenes que hubieran sido tratados de esta peculiar manera. Y no, no eran extraños libros sobre magia negra o hechicería, sino obras bastante más mundanas, como tratados médicos o testamentos.
Sin embargo, tampoco pensemos que era algo habitual. De hecho, se solía hacer sobre libros que tenían una gran conexión con el, digamos, donante de la encuadernación. Un claro ejemplo es el del libro A True and Perfect Relation of the Whole Proceedings against Garnet a Jesuit. ¿En qué consistía? Bien, es el conjunto de procedimientos judiciales contra Henry Garnet, que fue ejecutado por su participación en la Conspiración de la Pólvora (en la que se trató de atentar contra el Rey de Inglaterra). Tras su muerte, se forró el libro con la piel del reo.