En los seres humanos, la piel pesa unos cinco kilogramos y ocupa unos dos metros cuadrados. Su espesor de entre medio milímetro y cuatro milímetros (según la región del cuerpo) permite proteger al organismo de agresiones externas, ayudar a conservar la integridad de sus estructuras y funcionar como un medio comunicativo con el afuera.
La epidermis es la capa más superficial de la piel, formada por componentes como la queratina y la melanina (el pigmento que concede el color a la piel). Dentro de la epidermis es posible distinguir entre varios estratos, como el germinativo, el espinoso, el granuloso, el lúcido, el córneo y el disyunto.