La forma en que nos hablamos a nosotros mismos, nuestro diálogo interior, ejerce
una influencia fundamental en nuestra percepción personal, nuestra capacidad
para enfrentar desafíos y la toma de decisiones. Contrario a la creencia popular,
las afirmaciones positivas genéricas como "puedo con todo" o "soy una persona
muy agradable" a menudo resultan ineficaces e incluso pueden ser
contraproducentes, especialmente si la persona no está genuinamente convencida
de ellas. La ciencia del diálogo interior revela dos técnicas particularmente
efectivas para potenciar la autoafirmación: el uso de la segunda persona al
hablarse a uno mismo y la visualización de escenarios futuros positivos.