Charla de Noelia Sánchez, enmarcada en el curso anual sobre geografía urbana y exclusión social.
La lógica neoliberal defiende el turismo transnacional por su supuesto efecto de goteo de la riqueza, basándose en que el consumo suntuario beneficia a la colectividad. Pero la acumulación por desposesión –del suelo, los recursos naturales e incluso la cultura– y la polarización que eso implica determinan situaciones de empobrecimiento, conflicto y miedo. El turismo global protagonizado por el capital transnacional en los espacios periféricos ha recurrido al encierro en enclaves “todo incluido” –hoteles, urbanizaciones cerradas o cruceros– a modo de búnker.