En #FrecuenciaLiteraria, el periodista, editor y documentalista, Dauno Tótoro Taulis, conversó sobre su libro Camelot, publicado por @ceiboediciones. Una novela de espionaje de no ficción que se basa en el proyecto de espionaje diseñado por la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EEUU y que realmente utilizó un estudio académico como fachada para levantar datos sociales de nuestro país en la década de los 60.
En esta intrincada historia, Tótoro se pone en los zapatos del periodista Federico Hellström, altergo que devela los entresijos de este plan de hegemonía mundial, en el contexto de la Guerra Fría y la arremetida anticomunista. De esta manera, opta por novelar una exhaustiva investigación a partir de documentos entregados por la exparlamentaria María Maluenda.
“Me dijo que había sido parte de un comité de investigación de la Cámara de Diputados que investigó un proyecto de penetración de inteligencia norteamericana en Chile. Durante años guardó las actas de esta comisión, con anotaciones al margen. Un material que ella siempre había considerado que debía considerarse y desarrollarse. Me dijo ´te estoy pasando una mochila con piedras´. Además de una tremenda carga moral“, develó.
El autor agregó que EEUU aplicó este plan precisamente en Chile, por considerarlo un país “estable y controlable”, con uno de los partidos comunistas más grandes del mundo.
“Era un plan, un proyecto sociológico y antropológico, que permitiría entender cómo funcionan las sociedades. La pregunta era cómo medir el potencial insurreccional, cómo contrarrestarlo y cómo hacer que los países extranjeros se sometan fácilmente a esta hegemonía. No es una agencia académica, depende del Departamento de la Defensa, del Pentágono”, planteó.
Si bien el plan fue descubierto a nivel académico, de todas maneras siguió su curso ¿Por qué? “(Los sociólogos) se quedaron callados, no se oponen por una razón muy utilitaria, y es que todos estaban estudiando postgrados en universidades de Estados Unidos. Entonces se dicen a sí mismos que si se denunciaba iban a cerrar todas las puertas de financiamiento. Priorizan sus intereses por sobre el bien nacional, porque acá había un proyecto de espionaje”, apuntó.
Por otra parte, Tótoro conectó esta temprana búsqueda de predicción sociológica que intenta intervenir en las masas, con el funcionamiento de los actuales algoritmos, que a través de las plataformas y aparatos tecnológicos, silenciosamente recaba información y ejerce control.
“El afán de ser un anónimo completo no existe. Si uno deja la menor cantidad de trazas te convierte en un objeto de interés. A lo mejor no es ser una amenaza sino que un objeto de estudio (…) Cada uno toma las medidas que estime conveniente. En mi caso, sigo a pie juntillas esta convicción de no entregarle a ojos cerrados mi confianza, ni mis convicciones ni a nadie, ni a la red, ni a nadie que me busque representar”, finalizó.