Desde que Guillermo Lasso fue electo presidente de la República, su partido y los medios de comunicación pusieron bajo escrutinio público a las demás fuerzas políticas -tanto partidarias como sociales- en la medida en que estuvieran dispuestas a dar gobernabilidad y sólo así reconocerles vocación democrática en este nuevo tiempo político del país. De tal forma, el régimen comenzaba a deslegitimar cualquier discurso o acción orientado a contestar las medidas de un gobierno “del Encuentro” antes de que sucediera.
Acompañando a esto, la élite en el poder no dudó en dar señales de reacción autoritaria frente a posibles hechos de resistencia a las primeras decisiones del oficialismo. La firma del Ministro de Defensa a la carta auspiciada por VOX, así como la crítica del presidente Lasso al Paro Nacional de octubre de 2019, fueron muestras claras de aquello. El Jefe de Estado y los poderes fácticos que lo sostienen, parecen enmarcar a priori toda posible oposición como una acción destituyente, por tanto, antidemocrática, que deja fuera del juego político el ejercicio mismo del necesario contrapeso republicano que dicen defender, sea este institucional o social.
Mientras tanto, las fuerzas que se creían de oposición parecen haber claudicado rápidamente a su función de control. En efecto, no sólo se ha visto poca voluntad de oposición en este tiempo, sino que han sobrado los ejemplos de colaborar, de manera más o menos cercana, con la implementación del nuevo capítulo del ajuste estructural en el Ecuador. Así lo demuestra, por ejemplo, los intentos de acuerdo parlamentarios entre UNES, ID y PK con el régimen, así como las más recientes acciones de esta última fuerza política en la Asamblea al momento de introducir nuevamente al país en el CIADI.
Este camino, sin embargo, parece haber encontrado en la elección de Leónidas Iza como presidente de la CONAIE la primera excepción. Desde su asunción demandó al gobierno que se dé marcha atrás en la nueva política de ajuste a los subsidios, y alertó a la bancada de PK sobre volver al arbitraje internacional en materia de inversiones.
Por todo lo anterior hoy en Frente Radiosa nos preguntamos: ¿hay oposición en el “Ecuador del encuentro”? ¿En qué medida habilitar un nuevo ajuste, debilitará las posibilidades políticas de las fuerzas que dicen representar los intereses populares? ¿En qué situación queda la República sin oposiciones claras al poder? ¿Cómo se ejerce el legítimo derecho a la resistencia bajo las acusaciones señaladas? ¿En qué situación queda la democracia y todos aquellos que, legítimamente, quieren un país organizado según sus propias visiones de lo que es justo?