El presunto asesino de Elisa Abruñedo no estaba fichado, de ahí que la investigación hasta dar con él haya sido como completar un delicado puzle. Diez años han tardado en cerrar la búsqueda a partir de unas gotas con su ADN localizadas en el lugar del crimen. Elisa fue hallada con tres heridas de arma blanca un día después de desaparecer, oculta entre zarzas a 200 metros de su casa, era el 1 de septiembre de 2013. Diez años después del crimen se ha detenido a un vecino de Narón de 49 años, aficionado a la caza, sin antecedentes, con raíces en la zona y pelirrojo. Sólo un 2 % de la población lo es, el 3 % en el caso de Galicia, lo cual ayudó a acotar la búsqueda en torno a este hombre.Miriam Duque analiza el caso con Carlos Bassas, Iñaki Irusta, la especialista en ADN Marian Martínez de Pancorbo y el genetista Lluis Montoliú autor del trabajo "Genes, colores y pelirrojos".