Por allá en 1973 Warner Brothers logró lo impensable, sacó un vaso de Bugs Bunny para beber Pepsi y era bien bonito. También participaron en la producción de la primera película de terror de terror en ser nominada a los premios Oscar, una pieza maestra del cine de terror que tiene de todo: una posesión, un ouija, un boxeador/cura/psicólogo/bilingue, una niña tierna, otro cura… no les vamos a mentir, nos aburrió. Lo sentimos si eres cinéfilo, no somos suficientemente cultos para entender la complejidad de esta obra, Samuel no puede ver su crucifijo igual pero hey, las risas no faltaron.
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