El capítulo analiza la urgente necesidad de regular las plataformas digitales, especialmente ante el gobierno nazi fascista del ultra neoliberal títeres Javier Milei, quien se opone a dicha regulación y ataca a la prensa. Se centra en el impacto negativo de estas plataformas en el periodismo, la democracia y los derechos laborales de los periodistas, argumentando que las plataformas absorben gran parte de la publicidad y generan ganancias sin compensar adecuadamente a los creadores de contenido. Incluye un informe especial sobre regulaciones internacionales (Unión Europea, Australia, Canadá, Brasil, Francia, California), mostrando ejemplos de intentos exitosos y fallidos para lograr una mayor equidad en la relación entre medios tradicionales y plataformas digitales. El objetivo principal es impulsar un debate público y la implementación de políticas que protejan el periodismo, la libertad de expresión y la competencia justa en el ecosistema digital, incluyendo la remuneración justa de los periodistas por el contenido que producen.