Jesús se está muriendo del corazón, de dolor de corazón. Había llamado a Judas, le confió sus secretos, le pidió le acompañara. El Iscariote respondió con entusiasmo, pero a base de descuidar cosas pequeñas llegó a la traición grande. Nadie está consagrado en gracia. Afinemos en nuestra correspondencia a la llamada de Dios y recemos por la fidelidad de todos.
Meditación predicada para Hablar con Jesús en 2022.