Emilio no podía creer lo que estaba leyendo, Amelia se había convertido en una asesina💀, pero el seguía sumamente inquieto, aun no podía entender como esa chica misteriosa sabía su verdadero nombre, la noche transcurría solo con algunos murmullos y risas de los paseantes que se escuchaban a lo lejos, su paciencia estaba al borde del colapso por lo que decidió calentar un poco de agua para beberse un café, se recostó sobre su manta y su mirada se perdió en el cielo viendo el esplendoroso brillo de las estrellas, el cansancio del viaje lo durmió profundamente, pero de nueva cuenta su quietud fue interrumpida por los lamentos de una mujer