Es la ley del talión, ojo por ojo y diente por diente
Me la hizo, me las pagará.
No hay espacio para la compasión, solo para el resentimiento y la venganza
El otro no existe, solo el yo.
Nuestros corazones han sido endurecidos y es la ley del más fuerte.
Se promueve la competencia y no la cooperación en todas nuestras sociedades
El perdón de Dios, el perdonarse a sí mismo o el perdonar a quien me ha ofendido no tienen cabida.
Solo la sumisión, la sujeción, la opresión y la muerte del espíritu divino en un mundo dominado por Satanás a través de innumerables apegos físicos, mentales y emocionales.
Y en este mundo, vivimos y sobrevivimos y en donde la única esperanza de libertad espiritual, desapego y vida verdadera en el reino de Dios aqui y ahora está en seguir a Cristo con nuestra propia cruz, con la guía y la protección del espiritu santo y en el seguimiento de la voluntad de nuestro padre en los cielos para nuestras vidas, en todo momento, y si logramos hacerlo, este mundo oscuro no tendrá poder sobre nuestras vidas y nuestras familias nunca más.
Finalmente, preguntémonos: ¿Por qué Jesús oró por sus verdugos y los perdonó antes de morir?
Porque Dios nos diseñó para prosperar al caminar en la plenitud de su amor hacia Él, hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Cuando aprendamos que el perdón tiene un precio, y una recompensa, nuestras vidas se transformarán.
El cielo siempre será nuestra elección. Y si permitimos que el perdón guíe nuestras vidas de una vez por todas, el mundo exterior se renovará y el Espíritu Santo, enviado por Cristo para guiarnos, se manifestará siempre en nuestros corazones.