La gran mayoría de los seres humanos le tenemos más miedo del normal al miedo y con ello estamos evitando o deteniendo lo que quizás podría ser la mejor parte de nuestra vida.
Estar abrumados por las mismas faltas que cometemos siempre, lo único que logra es desconectarnos de la posibilidad de establecer una relación estable y personal con Díos.
Enmedio de tanto ruido del mundo, de la mente y de las redes sociales, terminamos por no escucharnos ni siquiera a nosotros mismos y mucho menos a los demás.